Los drones se han convertido ya en una constante en el paisaje urbano y rural. Hasta hace poco los vehículos no tripulados eran cosa de ciencia ficción, pero su presencia está creciendo a un ritmo tan acelerado que cada vez son más los sectores que pueden disfrutar de las grandes posibilidades que ofrecen estas innovaciones. Estos aparatos son herramienta de uso diario en muchas profesiones y en esta creciente industria Galicia tiene mucho que decir. Las innovaciones que se están desarrollando desde hace ya unos años en el polo tecnológico e industrial de Rozas pueden colocar a la comunidad en un lugar privilegiado dentro de un mundo que tiene mucho futuro y que puede convertirse en una de las claves de la economía.
Conscientes de que esta tecnología es parte estratégica de las innovaciones y del futuro económico, la Administración gallega continúa peleando para convertir Rozas en un centro de referencia. La Xunta acaba de adjudicar los seis primeros contra tos de los diez licitados a través de la Compra Pública Innovadora (CPD, AP dentro del Programa de Solucións del polo aeronáutico de Rozas. Con estos proyectos, basados en el uso de vehículos no tripulados, el objetivo que persiguen es el de obtener nueva información geolocalizada que permita una mejor gestión y una planificación eficiente del territorio. Pero hay más. Porque gracias a estos proyectos se puede conseguir un aprovechamiento mucho más óptimo de os recursos del medio rural y en especial de toda la actividad económica vinculada al sector agrícola. Una muestra de que incorporar las últimas tecnologías puede ayudar a exprimir al máximo todo el jugo de los sectores más tradicionales.
Los seis consorcios participantes, formados por 12 empresas y un centro tecnológico, desarrollarán para la Xunta de Galicia (que actúa como primer cliente) soluciones innovado- ras para la prestación de servicios públicos a través del uso de vehículos no tripulados. El proyecto supondrá un gran impulso para las compañías de la comunidad , puesto que el 75 % de las empresas participantes son gallegas, mientras que el 63 96 trabajan por primera vez en el marco del polo de Rozas. Estas cifras son una demostración de que el programa cumple uno de sus grandes objetivos: dar oportunidades a las pequeñas y medianas empresas de Galicia, y no solo a las que se mueven en el ámbito aeronáutico, sino también a sociedades de otros sectores estratégicos para Galicia como el TIC.
UNO DE LOS OBJETIVOS ES APROVECHAR MEJOR LOS RECURSOS DEL MEDIO RURAL
Mayor información
Tres de los contratos fueron licitados a través de la Axencia Galega de Innovación (Gain), y cuentan con la colaboración del Instituto de Estudos do Territorio para desarrollar soluciones destinadas a la gestión territorial. Y es que estos proyectos permitirán, a través de vehículos no tripulados, contar con más información, de mayor calidad y más precisa para dar soporte a la planificación urbanística del territorio. De esta forma, se podrán promover nuevos modelos de negocio vinculados a la geolocalización. Los otros tres contratos fue- ron licitados por la Axencia para a Modernización Tecnolóxica de Galicia (Amtega) en el marco del programa Primare para desarrollar una plataforma tecnológica que mejore la competitividad del sector agrícola, mejorando así su acceso y posicionamiento en los mercados con la prevención del fraude y la garantía de la calidad, seguridad y trazabilidad de lo: productos. Pero todavía hay muchas oportunidades para seguir encontrando proyectos interesantes para la economía gallega, y las previsiones que manejan desde las administraciones públicas apuntan a que las cuatro licitaciones restantes se adjudiquen a lo largo de este año y que, próximamente, se licite una más para la atención cardiovascular de peregrinos en el Camino de Santiago a través de aviones no tripulados.
150 millones
Las cifras permiten hacerse una idea de lo que puede su- poner el sector de los drones para la economía gallega. Con una movilización inicial pro- gramada de 150 millones de euros, el polo tecnológico e industrial de Rozas-además de este Programa de Solucións financiado al 80 % con fondos Feder-incluye un presupuesto de 115 millones de euros a través del programa de I+D, en los que la Xunta cuenta con dos socios estratégicos: Indra y Babcock. Estas dos multinacionales aportan 75 millones a este proyecto tan competitivo. Además, hay un presupuesto disponible de 10 millones de euros para el Centro de Investigación Aerotransportada de Ro- zas. Gracias al uso de la Compra Pública Innovadora (CPID, la Administración gallega podrá contar con soluciones innovadoras que tendrán un impacto directo en la sociedad, redundando en una mejora de los servicios públicos que se ofrecen a los ciudadanos, y adecuándolos a las necesidades y a las tendencias socioeconómicas No son las únicas consecuencias. Porque también generarán un efecto tractor sobre el tejido empresarial que permitirá incrementar la competitividad de las compañías gallegas y, además, crear empleo cualificado.
Atlántico, 23 de octubre de 2018



